BLEACH GUERRA SANGRIENTA

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    ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

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    ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Invitado el Dom Nov 24, 2013 4:03 am

    "-Ya saben lo que dicen ¡Bajo el muérdago, beso de murciélago! -" Besos de murciélagos.

    ¡Hola de nuevo! Pues aquí un concu navideño, y por primera vez en el foro uno que va con una historia de amor. Trata de hacer un fanfic amoroso, no importa que pareja, no importa el anime, incluso puede ser de la realidad, lo unico que importa es que deba tratar de la navidad.

    Idea general

    ~Como estamos en estas épocas navideñas me a surgido la idea, junto con ayuda de mi gatito: Riven Izumi. ¿De que trata? Como dije arriba, es muy sencillo, solo escribir un escrito de amor que tenga un fin navideño.

    Reglas

    ~El escrito debe contener mínimo 500 palabras.
    ~Puntualidad.
    ~Divertirse.
    ~Sin plagio.

    Fechas

    ~Inscripción: A partir de hoy (23-11-13) a (11-12-13)
    ~Entregas: Desde el (11-12-13) hasta el (23-12-13)
    ~Votaciones: Desde el (23-12-13) al (01-01-14)

    Premios

    ~Ganador: 2000 kans.
    ~Por participar: 200 kans.
    ~En caso tal que se diera un empate, el premio seria 1200 yenes para los dos participantes empatados.

    Forma de votación:

    ~Los participantes me enviaran a mi (ShinDong) Los escritos via mp. El dia de la votación, los publicare en este post y dare la manera a votar... Claro, manteniendo el anonimato de todos. Si me llego a entrerar de que fulano le dijo a fulano "Mi escrito es el segundo, votame" ¡Se sale de inmediato!.

    ~La manera a votar la dare el dia en que se deba.

    Inscripciones

    ~ShinDong
    ~Joako
    ~Zukuchiri Jinxed
    ~Hisoka
    ~Hikari Vampire
    ~Dragon Soul
    ~Kirito
    ~Riven Izumi (Un gato! ("^_^") )
    ~Raiden
    ~


    Última edición por ShinDong el Jue Dic 12, 2013 2:58 am, editado 8 veces
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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Tite Kubo el Dom Nov 24, 2013 4:08 am

    Me inscribo, lo hare lo menos gay posible XD


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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Zukuchiri Jinxed el Dom Nov 24, 2013 5:03 am

    Me inscribo >:3
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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Hisoka el Dom Nov 24, 2013 12:53 pm

    Me inscribo
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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Hikari Vampire el Dom Nov 24, 2013 1:12 pm

    Buehh me inscribo :3 rada rada, tengo inspiracion e.e Hikari esta enamorada ~


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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Dragon-Soul el Dom Nov 24, 2013 4:05 pm

    Participo :3 Mi amor por ella me Brinda inspiracion, aunque no soy muy bueno escribiendo xD veamos que me sale :3 - Se sienta a escribir en su maquina de escribir como escritor antiguo porque asi es mas cool :3

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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Invitado el Dom Nov 24, 2013 4:18 pm

    Anotados todos~
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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Riven Izumi el Lun Nov 25, 2013 8:47 pm

    Princesita!! Apuntame plz n.n


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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Raiden el Lun Nov 25, 2013 8:56 pm

    Yo lo voy a intentar,pero no prometo nada

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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Invitado el Lun Nov 25, 2013 11:38 pm

    Anotados el gato y Raiden xD

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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Invitado el Jue Dic 12, 2013 2:46 am

    Ya la fecha de inscripcion a acabado, espero sus escritos :3
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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Riven Izumi el Jue Dic 26, 2013 11:40 am

    La fecha de votacion de los fan fic se retrasara indefinidamente. ShinDong tiene algunos problemas personales y no podra acudir al foro por el momento.

    Att: Staff de BGS


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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Invitado el Dom Dic 29, 2013 1:27 am

    Gracias por informar Riven, como dijo, tengo unos problemas personales y no me dio tiempo para avisar a alguien de que me ayude.

    Antes de empezar las votaciones, quiero decir algo, aunque no soy la mas indicada para decirlo lo dire igual. Solo 3 personas me entregaron, chicos, me decepcionaron... No creí que en este foro hubiera tantos irresponsables.

    Votaciones

    Reglas

    ~Los que entregaron no pueden votar.
    ~La fecha de votación acabara el 7 de enero.
    ~Sean sinceros, ya me entere que se chismosean de quien es cada escrito ¬¬.

    Escritos

    La bella y la bestia (+12):
    Spoiler:
    Antes de iniciar el relato:
    Este Fic no está inspirado en la época actual, sino en una época medieval del siglo XVIII. Aparte, los hechos se desarrollan en un mundo alterno donde existen otras razas (aparte de los humanos, como los elfos por ejemplo) y lugares diferentes e inexistentes en la realidad.
    Es largo, largo, muy largo (las 3 partes) así que léelo con tiempo y detenimiento xD
    Si eres muy sensible emocionalmente, no te recomiendo leer el fic, es probable que el final no sea de tu agrado.

    =======================================================

    Año 1742. 10 de Diciembre, estación otoñal entrando ya al invierno. Era un día como otro cualquiera en Lunargenta, una privilegiada ciudad donde humanos y otras razas, como los elfos, trabajaban con esmero para subsistir el día a día. Las calles del centro de la ciudad bullían de animación y numerosas tiendas y negocios. Así mismo, había que tener cuidado al andar entre la multitud. Los ladrones de los bajos fondos de la ciudad se ocultaban entre la gente para robar cualquier pertenencia a algún viajero despistado, aprovechando la confusión.

    Había que andar con ojo si te dirigías al centro de la ciudad en un día soleado y despejado como este, aunque tampoco era un problema muy a tener en cuenta por parte de la protagonista de esta historia. Lunargenta tenía un puerto propio, con varias casas cercanas a este. En una de ellas, yacía la morada de una joven elfa. Una elfa que, un día más, saldría de casa para afrontar su día a día con normalidad, o al menos eso creía.

    Su nombre era “Cloe” y su edad rondaba los 25 años, una edad adulta para un humano, una edad muy joven para cualquier elfo. A pesar de su juventud, ella era una chica alta, a la par que delgada. Sus ojos negros, sus finos labios, su tez clara y sus cabellos oscuros se mostraron ante la luz del sol en cuanto esta abrió la puerta de su propio hogar. Sin duda, una mujer joven, bella y cautivadora para cualquier hombre que se precie por una mujer encantadora y tierna.

    Cloe abrió la puerta, mostrando a la luz su vestido de color rojo. Una vestimenta indumentaria para la época, con una tonalidad más noble. En realidad, Cloe proviene de una familia real y adinerada. Estaba acostumbrada a vivir como una princesa en su castillo, hasta el día en que sus padres fueron asesinados por piratas. Desde entonces, vive sola en una casa a las afueras de Lunargenta, con una vida normal. Cloe posee unas costumbres nobles y educadas, es una chica muy formal y reservada, aunque a veces se deja llevar por la emoción del momento, mostrando una personalidad más sociable y abierta.

    Cloe se dedicaba principalmente a trabajar en un pequeño puesto de pescadería, de ese trabajo provenía el dinero para su sustento. Era una chica bastante conocida por los alrededores, sus aires nobles y corteses la ayudaban a ganarse la confianza entre la población, una confianza que, posteriormente, desaparecería para no volver jamás.

    El día continuaba tranquilo y sin sobresaltos significativos, de no ser por aquel barco que se aproximaba al puerto. Una vez más, Cloe esperaba que aquel barco trajese la mercancía que ella misma había encargado para su tienda. Se acerco al puerto esperando a su mercancía. Esperaba, hasta que aquel barco se preparo para plegar velas y se acerco al puerto, lo suficiente como para que Cloe reconociese las vestimentas de sus tripulantes. No tuvo que pensar mucho para adivinarlo. Se trataba de piratas.
    Cloe echo a correr, al igual que el resto de la población. Algunos se ocultaron en sus casas, otros huyeron, esperando que los guardias cumpliesen con su labor. Cloe, presa del pánico, se oculto dentro del armario de su casa, lleno de ropa, esperando que todo fuese bien. Choques de espadas, el metal clavándose en la carne de decenas de personas… el olor a pólvora… el puerto de Lunargenta tenía muy mal aspecto, y la situación empeoro aun mas para desgracia de Cloe, en cuanto esta alcanzo a oír como derribaban la puerta de su propia casa con un par de golpes.
    El sonido que escuchaba le intimidaba aun más. No se trataba de ninguna vulgar amenaza ni de algún grito, sino de un rugido, un rugido de un animal felino, como un dientes de sable. Cloe dudaba que semejante animal se hubiera metido en su casa así como así, pero… ¿qué otra cosa podía ser? La joven elfa cavilaba por lo bajo, callada y atemorizada con las pisadas que crujían en la madera. Cada vez se oían más cerca, hasta el punto en el que, quien quiera que fuese el individuo, se paró en seco frente al armario.

    Una respiración inquietante y suave atravesaba la hendidura del armario, filtrándose por esta hasta llegar al cuello de Cloe, lo cual producía una sensación de incomodidad y terror bastante grande en la joven elfa. Las pisadas se alejaron al poco rato, volviendo de nuevo a la entrada de la casa, o al menos eso creía Cloe. Espero durante segundos, segundos que se le hacían eternos. El ruido ceso casi por completo, afuera se podían escuchar voces pero con menos intensidad.

    Cloe suspiro por lo bajo y tomo el valor suficiente para abrir la puerta, acción de la cual se arrepintió al poco rato. Miro hacia su derecha y no vio a nadie, la puerta de salida se hallaba cerca, saldría corriendo a pedir ayuda, o en su defecto, huir del pueblo y salvar su propia vida. Sin embargo, ninguna de estas opciones fue posible…

    Unos brazos peludos la sujetaron con fuerza desde su espalda, nada más salir del armario. El sujeto que antes se hallaba frente al armario, estaba en realidad oculto en una esquina de la casa, en el lado contrario al que miraba Cloe al parecer. Cloe pensaba que se había ido, pero se equivoco por completo. La joven elfa grito fuertemente, forcejeando los brazos de su agresor, pero nadie acudía en su ayuda.

    Shhh… - le susurraba el desconocido sujeto a Cloe, como indicándola a que callase y bajase la voz – Si no callas ahora, luego será peor – Cloe ceso su forcejeo poco a poco, intimidada por las palabras del sujeto. Se giro para ver  a su agresor, mientras una lagrima resbalaba por su mejilla. Lo que vio a continuación no se lo creía, ni aun teniéndolo frente a sus propios ojos.

    El agresor se trataba en realidad de un “hombre felino”. Iba vestido con una armadura de cuero, compuesta por pieles de animales varios, no iba vestido de pirata como la mayoría de humanos que Cloe se encontraba por el camino, mientras el agresor la trasladaba poco a poco hasta el barco. Sus brazos y su anatomía en general estaba cubierta por una pequeña capa de pelo fino, tan fina como la piel de un gato. Su piel era oscura, tanto que por la noche podía camuflarse perfectamente con la oscuridad del entorno. Su rostro era, en parte, como el de un felino, aunque podían apreciarse perfectamente los rasgos humanos de este.

    Uno de los piratas, el cual portaba al hombro un enorme saco de dinero y pertenencia robadas, miro al hombre gato y a Cloe, los cuales andaban de vuelta al barco sin mediar palabra – ¡Menuda suerte tienes, locuelo! Yo solo encontré un par de chatarras y una buena suma de monedas. Me creía el rey de los ladrones, y de repente apareces tu con una mujerzuela bien dotada! Esta noche te lo pasaras en grande con ella, eh ligón? – menciono con voz burlona.

    Déjame en paz… - le respondió de vuelta el hombre gato, sin ni siquiera pararse a conversar. Cloe, en ese momento, tuvo la sensación de que su agresor no parecía tener una relación muy amistosa con sus compañeros. “¿Acaso este trabajo no le parecía adecuado para él?”, pensaba Cloe por lo bajo, aun atemorizada por el reciente suceso.

    – Tranquilo, no le pondré un dedo encima. Solo cuando necesite un poco de amor, jajajaja – menciono de vuelta el pirata, recalcando la palabra “amor” a lo que el hombre gato tan solo gruñía. Su gruñido era el propio de un felino salvaje, tal y como Cloe dedujo en un principio. De que raza provendría ese hombre? Cloe jamás había visto algo semejante.

    Que… vas a hacer… conmigo…? – preguntó Cloe, con miedo aun en el cuerpo, el hombre felino tan solo respondió – El capitán decidirá que hacer contigo. Solo guarda silencio, y todo ira bien.

    Cloe y aquel desconocido entraron al barco. Pasaron por varios camarotes, algunos llenos, otros vacios, hasta llegar al camarote donde aguardaba el supuesto capitán del barco. El capitán estaba de espaldas a la entrada, mirando por la ventana hacia el exterior, contemplando el mar y el trabajo que sus camaradas cumplían por él.

    Señor, esta es la única prisionera con vida que tenemos – el hombre felino soltó de manera brusca y muy poco educada a Cloe, la cual cayó al suelo de rodillas, incorporándose al poco después, con lo cual el hombre felino se vio obligado a cogerla de la cintura para que no intentase escapar – ¿Qué hacemos con ella, capitán?
    El capitán se giro nada mas oír la voz del felino y el gemido que la joven elfa exclamo al caer al suelo de rodillas. Era un hombre de pelo rubio con una coleta de caballo, una tez ligeramente morena e iba vestido como un asesino, con ropajes grises con toques azulados, a pesar de que era un pirata.

    – Vaya, vaya… Es la primera vez que te veo con una mujer tan entregada a ti – comento con un ligero toque bromista - Veo que no me mentiste a la hora de que te gustaban las elfas. Aunque la verdad, semejante mujerzuela nos puede ser útil... – dijo el capitán con voz clara y sutil – Sabes cuantas monedas daría un hombre por acostarse con semejante belleza, encima de una raza casi extinguida? Hacia tanto que no veía un elfo que pensaba que estaban todos muertos. He de admitir que me das envidia, Nanaki. O debería llamarte, lobo de los mares?

    - Estoy empezando a hartarme de motes. Solo dime qué debo hacer con ella
    - Directo al grano eh? Ese es el espíritu de un pirata – murmuro por lo bajo, a lo que Cloe solo giro la cabeza enojada. Pensar que la usarían para fines tan personales le era desagradable – Llévala al camarote, al final del pasillo. Más tarde le asignare a alguien para que haga de guardia y controle todo lo que hace. Asegúrate de que esos brutos descerebrados no le pongan un dedo encima, la necesito entera y en buen estado, y virgen – concluyo con un tono de voz mucho más serio, a lo cual Nanaki, el cual sujetaba aun a Cloe por la cintura, salió del camarote despidiéndose del capitán.

    Porque me haces esto? Qué demonios he hecho para merecer esto? – Cloe suplicaba a Nanaki con lagrimas, solo de pensar que la usarían para semejantes fines le ponía deprimente, y furiosa.
    - Guarda silencio… - le recordó el hombre felino – Es por tu bien, confía en mí y todo irá bien. No me confundas con uno de esos humanos, yo no cedo tan fácilmente ante las proposiciones ajenas. Tienes mi palabra.

    Ambos llegaron al camarote acordado. El camarote no estaba muy hospitalario precisamente, en las esquinas de la habitación habían barriles vacios, llenos de telas de araña. Se notaba a la legua que esta habitación hacía mucho tiempo que no se usaba. Lo único que permanecía en buen estado era la cama, la cual estaba ubicada cerca de la entrada al camarote. Cerca de la cama había además, una ventana que comunicaba con el exterior para que pudiera respirar aire fresco al mismo tiempo que se deleitaba con una bonita vista al mar.

    Nanaki no había recibido órdenes expresas de cómo mantener cautiva a la elfa. Encima de la cama, clavadas en la pared, había unas esposas que el hombre felino miro por unos instantes. Ahora comprendía porque el capitán le había encomendado esta habitación, no se fiaba para nada de la prisionera. Nanaki miro por unos segundos a la elfa, dirigiendo después su mirada a las esposas.

    - No por favor, esposas no… - gimió Cloe
    - Lo siento, órdenes superiores – comento el hombre felino ligeramente apenado, le sabia mal tratarla así, pero no le quedaba otra por el momento. La elfa se resistió, pero Nanaki pudo apañárselas bien para atar a la elfa, de tal manera que el resto de su cuerpo estuviera en la cama y pudiera apoyar más o menos bien la cabeza. Dormir con la cabeza apoyada en la pared seria incomodo para ella.

    Cloe, resentida por la acción de aquel hombre, le escupió en la cara, interrumpiendo por un momento lo que iba a decir a continuación – Intentare hablar con el capitán de esto, mis disculpas, elfa - menciono limpiandose la cara del escupitajo.

    Cloe no pudo forcejear más. Cansada de resistirse en vano, acabo dejándose caer sobre la cama – Que te jodan… - murmuro, a lo que Nanaki paró en seco antes de salir por la puerta – Lo siento, de veras – concluyo, largándose del camarote, dejando a la elfa sola, acompañada de la soledad y de las olas chocando contra el barco. En ningún momento, Nanaki había mostrado atisbo alguno de enfado. Su rostro conservaba una seriedad inquebrantable, que ni siquiera el escupitajo de Cloe logro romper. La joven elfa se tranquilizo, suspiro por lo bajo y empezó a reflexionar sobre aquel hombre. ¿Por qué demonios la trataba tan bien? Antes el capitán menciono algo de que a Nanaki le atraían las elfas, ¿sería solo por eso? O habría algún motivo más?

    =================================================

    El resto del día continuaba de manera normal. Nanaki ayudo a su tripulación a subir el resto del cargamento robado, dirigiéndose posteriormente al camarote del capitán. La situacion en la que se encontraba la elfa le preocupaba notablemente.
    - Capitán, veo demasiado excesivo atar a la prisionera con cadenas…
    - Yo lo veo justo. Los elfos son astutos, se comunican con la naturaleza. Además, si la dejamos a su aire, saltara por la ventana, y no puedo permitirme perder semejante joya.
    - Si salta en alta mar, los tiburones  se encargaran de ella, encuentro improbable que lo hag…
    - Tú lo has dicho, los tiburones se la comerán. Te acabo de decir antes que no puedo perderla zoquete, además, si atracamos a puerto y ninguno de esos truhanes la vigila, que crees que pasara? – tenía toda la razón, por desgracia para el felino
    - … De acuerdo, debo irme…- comento con pesar saliendo del camarote para dirigirse a cubierta.

    Sin embargo, por el camino escucho una repentina bofetada. Venia justamente del camarote de Cloe. Nanaki se acerco rápidamente para inspeccionar la habitación. El guardia que se encargaba de vigilarla la había abofeteado, y peor aún, Cloe estaba siendo víctima de un maltrato.

    - Te he dicho que me dejes, joder! – exclamo Cloe. El encargado de vigilarla se trataba de un hombre obeso llamado Darcan. Fanfarrón y pervertido como él solo, ¿porque demonios el capitán había permitido a esa escoria vigilar a una indefensa elfa?

    - Calla estúpida! Se que te gusta! – comento Darcan con una sonrisa de oreja a oreja. Era tan desagradable por fuera como por dentro.

    Nanaki no lo pensó dos veces, ya había visto demasiado por la ventana del camarote. Entro por la puerta de manera brusca – Darcan, ya basta! No tienes derecho a tratarla asi! – exclamo algo enojado. Cloe tan solo callo, esperando ver como se resolvía el encuentro. De todas formas, ambos son piratas, no tenía las esperanzas puestas en ningún sitio.

    - Y que vas a hacer minino? Maullarle al capitán? – ni siquiera Darcan termino la frase. El puño del hombre felino se abalanzo contra su cara, haciendole retroceder.
    - Puñetazo de minino… escoria, ¿como el capitán te ordena que cuides de ella?
    - ¿Acaso es asunto tuyo, eh? ¿Quieres morir hoy, gato asqueroso? – amenazo sacando su arma
    - Cuando quieras, escoria humana – murmuro Nanaki, desenvainando una de sus espadas. El hombre gato iba armado con dos sables cortos, ni siquiera portaba una pistola, pero eso era lo de menos para el.
    Antes de que los dos hombres se mataran ahí mismo, delante de la pobre elfa, el capitán intercedió en el camarote, alertado por los continuos ruidos – ¿¡Se puede saber que c*** esta pasando aquí!? ¡Todo el mundo quieto, es una orden!

    Nanaki y Darcan obedecieron. Los dos hombres se cruzaron una mirada frívola y maligna, justo antes de disponerse a abandonar la habitación. Darcan fue el primero en salir, empujando a Nanaki del hombro en señal de odio, ya ajustaran cuentas otro día, quizás. Nanaki permaneció en la sala, debía hablar con el antes de volver a su tarea.

    - Porque demonios has encargado a ese bastardo que cuide de ella?
    - Yo no he encargado a nadie, aun… ese desgraciado acaba de desobedecerme… - murmuro el capitán con pesar, expresando su culpabilidad en el asunto. Calló durante unos segundos, el hombre felino se disponía a abandonar la habitación, pero antes de hacerlo, el capitán le interrumpió – Escucha, ya que te preocupas tanto por ella. ¿Qué tal si la vigilas tu? – propuso el capitán

    Nanaki paró en seco. Miro a la joven elfa a los ojos, su respuesta era obvia y concisa – Yo lo hare, siempre y cuando no tengas inconveniente
    - Solo te pido una cosa, que la controles en todo momento. Si huye, trata de escapar, o la veo fuera del camarote sin mi permiso, tú te harás cargo de toda la culpa. Entendido?

    Nanaki asintió con la cabeza, aceptando el cargo de vigilarla. El capitán se despidió y salió de la habitación, dejándole a solas con la elfa.

    - Nanaki, verdad? – susurro la elfa con voz apenada, pero más relajada que antes. Bajo la cabeza, apenada, a la vez que susurraba un “gracias”.
    - No tiene importancia – Nanaki se acerco a ella para desatarle las cadenas que la mantenían aprisionada – Si de verdad quieres darme las gracias, trata de no escaparte, o el capitán pedirá mi cabeza en bandeja – Nanaki rio ligeramente ante esta última frase. La verdad es que aquella elfa le empezaba a caer bien. Al fin y al cabo, él era el único pirata que mantuvo conversación con ella, sin insultarla ni llamarla rastrera o furcia.
    - De acuerdo… - murmuro Cloe. Para ella, Nanaki era alguien neutral, alguien a quien odiar, pero a la vez querer. Por su culpa, ella está aquí, encerrada en esta habitación de mala muerte, aunque… La verdad es que Cloe siempre había deseado viajar por el mar, de joven había soñado con conocer el mar, ser miembro de una tripulación… ella en el fondo sentia curiosidad por saber como se viviria en alta mar. Nanaki era el unico pirata de confianza para ella, dentro de lo que cabe, su unica opcion era confiar en el.

    Nanaki se asomo por la ventana del camarote, para deleitarse unos segundos de la fragancia a mar salada. Cloe lo acompaño, se situó a su lado con una mirada seria, pero más relajada que antes. La primera vez solo sentía temor hacia él, pero ahora lo veía más sociable, mas simpático que antes.
    Gracias por quitarme a ese bastardo de encima, te debo una… - comento de manera reservada – Entonces… debo estar aquí, ¿no?
    - Así es – respondió Nanaki
    - ¿Y… que debo hacer? ¿Qué van a hacer conmigo?
    - No te preocupes por ello. Mañana lo debatire con el capitan para que te encomiende algún trabajo en el barco. Si no trabajas en este barco, lo único que conseguirás es que te tiren por la borda, eso si eres un hombre. Si eres una mujer…
    - ¡Lo sé, lo entiendo! – Replico Cloe con un aire algo enojado – No hace falta que me lo digas

    Nanaki sonrió levemente al observar a la elfa de esa manera. Dejando a un lado su gusto por las elfas, la verdad es que veía a Cloe como una mujer bastante bella y simpática. Sus aires de humor le resultaban bastante tiernos.

    Bien. Supongo que tendrás tus dudas acerca de mí y de este barco, ¿verdad? – pregunto Nanaki. Cloe tan solo asintió afirmativamente – Poco a poco te ayudare a resolverlas, de momento descansa, yo me quedare aquí a vigilarte. Mañana trabajaras junto a nosotros.
    - Como digas, Nanaki… - pronunciaba su nombre de manera dudable, aquel hombre felino seguía siendo un pirata para ella, pero… ¿desde cuándo un pirata podía ser tan amable con una prisionera? Más tarde, Cloe despejaría sus dudas pero ahora debía descansar. Se acostó sobre la cama, dándole la espalda a Nanaki, el cual hablo al poco rato.
    - ¡Oh, se me olvidaba! – Nanaki se giro en dirección a Cloe – ¿Cómo te llamas?
    - … Cloe. Los tuyos solo me llaman a insultos, que gente más desagradable
    - Lo entiendo, te doy la razón. Bienvenida pues, Cloe, a la tripulación del “Neptuno”. Sera un agrado tener a una mujer tan bella entre nosotros – concluyo Nanaki con una leve sonrisa. Definitivamente, la elfa causaba una sensación de comodidad y de bienestar en el felino. Una sensación que no había sentido en meses, desde que su único amor platónico falleció por desgracia para el.
    - ¿Bella? ¿Qué…? ¿Que estas insinuando? – comento Cloe, acomodando su cabeza en la almohada con un leve gesto de enfado. Nanaki la miraba divertido, con una leve carcajada disimulada a través de la ventana.

    En el fondo, Nanaki daba las gracias de haber encontrado a una mujer que, al menos, se dignaba a escuchar sus conversaciones. La gente no ama precisamente a los piratas, y eso era algo que Nanaki tenía que asimilar a la fuerza. Sus compañeros piratas tampoco eran grandes amigos, por no mencionar que Nanaki en el fondo odiaba a todos y cada uno de sus compañeros piratas.

    Cuando llegue el momento, Nanaki compartirá con Cloe su secreto más ambicioso, un secreto que, aunque ella no lo supiera, en realidad le convendría saberlo. El autentico propósito por el cual Nanaki se convirtió en pirata…

    Spoiler:
    11 de diciembre:

    Este fue mi segundo día conviviendo junto a un pequeño grupo de piratas. No resulto ser nada del otro mundo, pero aun así la presión que sentía al ser solo una prisionera mas para ellos me desconcertaba. Tenía miedo por si me imponían algún castigo peor. Aunque Nanaki era el mas simpático de los piratas a mi parecer, el no se opondría a las ordenes de su capitán, si tiene que hacerme algo lo hará, o eso creo…

    Pensaba que hoy empezaría a trabajar para ellos, pero me equivoque. Nanaki, a los pocos minutos de irse de la habitación, volvía junto a mí para informarme de que el trabajo se aplazaría hasta mañana. Oh dios, que podía hacer…? Sin nada que hacer, secuestrada y aburrida. Si no fuera por la ventana de mi habitación, ahora mismo estaría muriéndome de asco aquí dentro. Lo único positivo del día fue la actitud de Nanaki, no hablábamos mucho, pero me sorprendió el hecho de que se ofreciera voluntario para limpiar la habitación. Se había deshecho de todas las telas de araña de la habitación, no la había dejado impecable precisamente, pero su ayuda era de agradecer. Al menos, el era la única persona en este barco que se preocupaba por mi salud y bienestar… ¿Por qué le importaba tanto?

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    12 de Diciembre:

    ¡Al fin me habían dado permiso para salir de aquella cárcel que llamaba habitación! Mi tarea no era nada especial, me habían dado la orden al mediodía y al anochecer de preparar la comida para toda la tripulación. No lo entendía muy bien, si me querían solo para cocinar, como es que el primer día no recurrieron a mi? ¿Todavía desconfiaban de mí, a pesar de tener a un hombre gato espiando todo lo que hago? Sera simpático, si, pero no me quita el ojo de encima, sus miradas de reojo me son incomodas.

    El primer día de cocina fue incomodo, tanto el ajetreo a la hora de trabajar como la manera en la que me miraban los comensales cuando me dispuse a servir la mesa. Algunos con asco, otros con lujuria. Nanaki tan solo me miraba con su seriedad habitual, incluso me dio las gracias cuando le serví el plato, algo que no esperaba de él.

    Tal y como sospechaba esa noche en mi habitación, fue Nanaki quien hablo al capitán sobre uno de mis gustos principales. Ayer le hable de mis experiencias como cocinera, de los platos que sabia preparar, etc.; No es de extrañar que se lo haya contado al capitán. Aunque… si trabajo como cocinera es gracias a él. En verdad no era nada malo, el primer día hablaban de esclavizarme y usarme para fines de otras personas. Si no fuera por él, ahora mismo estaría ejerciendo un trabajo mucho peor y mucho más sucio e indigno. Odio admitirlo, pero le debo una, otra vez…

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    13 de Diciembre:

    Cuando volví a mi habitación después de mis quehaceres diarios, me encontré con una grata sorpresa. Nanaki había limpiado a fondo la habitación y las sabanas de la cama, y no solo eso. Había dejado una mesa junto a un diario. Si, justo este diario, el mismo diario donde estoy escribiendo estas palabras. Nanaki me lo había ofrecido como método de distracción, para que liberara mis sentimientos más ocultos en el libro. Ains, Nanaki, de nuevo te lo agradezco…

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    14 de Diciembre:

    Nada especial por hoy. Lo único incomodo del día eran las miradas de Darcan, las cuales todavía me causaban inseguridad en mí mismo. Incluso el muy desgraciado me azoto el trasero al pasar por su lado, después de servirle su plato en la mesa esta noche. Nanaki le llamo la atención, y yo solo aligere el paso en dirección a la cocina. No quería involucrarme en medio de una pelea, como la otra vez.

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    16 de Diciembre:

    Este fue, sin duda, uno de los días en que más asuntos compartían con mi guardia personal. Viendo que él no parecía ser ningún peligro para mí, tome más y más confianza en él cada día que pasaba en mi habitación, hasta el punto en que le confesé sobre mis gustos, sobre mi vida pasada, etc.; El no dijo gran cosa respecto a su pasado, pero tampoco le di mucha importancia.

    Lo más sorprendente para mí fue que él me confesó quien era su amor platónico del pasado, el también tenía gran parte de su confianza depositada en mi. Ambos nos estábamos haciendo amigos con el paso de los días, nos conocíamos más y más cada día, aunque ninguno de los dos lo quisiese.

    Su amor pasado se llamaba Nesea, ella era una sirena, de esas que encandilaban a los marineros para que cedan a sus deseos con tan solo usar la voz. Sin embargo, Nanaki no había conocido esa sirena en el mar, sino en un lago. Tampoco fue encandilado por gusto de la sirena, el mismo se enamoro de ella, de su rostro, de su forma de ser… Según sus palabras, no era una sirena cualquiera, ella tenía la capacidad de transformarse en humana a los pocos minutos de salir fuera del agua. Llevaban meses juntos, hasta se habían planteado tener descendientes. Debían estar locamente enamorados, puesto que Nanaki parecía entristecido a la hora de contarme su relación con ella, lo mucho que se amaban… la muerte de su amada... esto último no quiso contarlo por el momento. Prefirió reservarse para otro momento.

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    Querida Cloe:

    He estado leyendo tu diario. He de admitir que me gusta tu forma de expresarte, tu manera de escribir… la manera en la que relatas nuestras conversaciones… tienes madera de escritora joven elfa, sigue así!

    PD: Me gustaría que hicieras pollo al curry para cenar, tus platos están exquisitos Cloe, tengo que admitirlo.
    Cuídate!
    Nanaki

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    Pero qué? Jodido Nanaki! Me voy unos minutos de mi habitación para preparar los ingredientes y mira con que me encuentro. Cuantas veces le habré dicho que no lea mi diario? Y no solo eso, el muy desvergonzado me deja notas! … Estúpido… Eres un idiota… Pero… Le gusta mi comida, me escucha a diario, me trata bien… Me hace sentir una mujer especial, una sensación que no había sentido por un hombre, en meses. No! En años! … Nanaki, yo… No quería tener que admitirlo, mi orgullo femenino me lo impide, pero… mi diosa interior lo pide a gritos. Nanaki… Creo que empiezas a gustarme, creo… que me he enamorado de ti…

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    La joven elfa cerró su diario. Había terminado de escribir por hoy. Su mente ya había  experimentado demasiadas sensaciones en una sola semana. Poco a poco se acostumbraba a vivir en el barco, se acostumbraba a él, al desvergonzado hombre bestia, cuya forma de ser por fuera es dura y fría, pero por dentro es un hombre sensible, una persona comprensible, un niño… Mi niño.

    Los días pasaron con más prisa de lo habitual. Su estancia en el barco se acomodaba a pasos agigantados a partir de ese día, y todo se lo debía a él. Más tarde sería el momento de hablar con él, en privado, a solas… quería saberlo todo sobre él, absolutamente todo, sin excepción.


    Día 20 de Diciembre. Nanaki se hallaba en el pasillo inferior del barco, fuera de la habitación de Cloe. Estaba frente a la puerta del camarote, descansando de brazos cruzados frente a esta con los ojos cerrados, montando guardia como cualquier otra noche. La novedad fue que esta vez, Nanaki abrió los ojos alarmado por una voz. No era una voz sospechosa, era la voz de Cloe. Estaba cantando en voz baja. No se oiría en el resto de camarotes, pero frente a la puerta de la habitación de Cloe, Nanaki podía escuchar en silencio las palabras de Cloe. Su canción resonaba en sus oídos como una plegaria, era como el canto de una sirena, de su amada fallecida. Cloe sabía cantar bien, el hombre bestia debía reconocerlo…

    Paso un minuto, Nanaki se deleitaba en silencio con la canción de Cloe. Su angelical voz recorría su cuerpo, erizando el fino pelaje de la bestia humana. No lo pensó por mucho tiempo, el hombre gato abrió la puerta, dejando ver una escena que recordaría para siempre en su corazón, por amor…

    Cloe se hallaba ante la ventana de su habitación, mirando en dirección hacia el mar. La luz de la luna iluminaba su rostro, mostrando al hombre bestia sus hermosas perlas negras, derramando pequeñas lagrimas que resbalaban por sus mejillas. Las letras de su canción se fundían con el viento, deseosas de marchar a un lugar mejor junto a las olas, de vivir una aventura con un final repleto de felicidad y amor, amor que Cloe sentía por Nanaki en lo más profundo de su corazón.
    - Cloe… - susurro el hombre bestia, a lo que la elfa ceso el canto poco a poco, girando la cabeza apenada para mirar a Nanaki.
    - Perdóname si te he despertado…
    - No! No ocurre nada – murmuro Nanaki, cerrando la puerta tras de sí, quedándose adentro de la habitación – Ha sido… Bellísima…
    Los ojos de la elfa se mostraban más felices tras haber oído esas palabras – ¿Eso crees?
    - No lo creo Cloe, lo sé – afirmo Nanaki con una sonrisa – Hacia tanto tiempo que no había oído una melodía tan bella proceder de una mujer tan hermosa
    Cloe se sonrojo levemente por las palabras de Nanaki – Yo… Hermosa?
    Nanaki asintió con la cabeza, acercándose a ella – Cloe… Todos estos días en los que estábamos juntos, tu manera de ser, tu simpatía… producían en mi una sensación de calidez única – la bestia se acercaba cada vez mas y mas a la elfa, hasta el punto en que sus manos entraron en contacto con las mejillas de la elfa – Cloe… Me gustas, me gustas mucho… Cloe

    La elfa tardo unos segundos en reaccionar – Yo también siento algo por ti, amor… pero… no puedo hacerlo. Si yacéis junto a mí, que pensaran los piratas de ti? Romperás tu pacto con ellos para siempre si se enteran de que lo hiciste conmigo por amor. Pensaran que les dejaras, que huiras conmigo, te mataran…

    Shhh… - Nanaki llevo un dedo a la comisura de sus labios, en señal de silencio – Hay algo que no te he contado de mi, y este es el momento en que debo hacerlo. Yo no soy un pirata. Nunca lo he sido. Soy y siempre seré un hombre bestia. Me llamo Nanaki, Nanaki Kreiss, soy el único superviviente de mi sociedad tribal, los “Kha-Jiita”. Los piratas acabaron con mi familia, con mis amigos… con mi futura esposa, Nesea… - confeso Nanaki con pesar – Siento no haberlo contado antes, no encontré ocasión…

    Cloe se mostraba sorprendida frente a sus palabras. Ahora entendía porque les tenia desagrado… él era un prisionero mas, como Cloe. Solo que el acepto “convertirse” en pirata para mantener una falsa amistad con ellos. Nunca ha considerado su capitán como superior, nunca ha considerado el resto de piratas como compañeros. El estaba en su misma situación, los dos eran prisioneros del Neptuno, los dos eran prisioneros encerrados en el mismo barco. Dos prisioneros enamorados, dos prisioneros destinados, destinados a un amor que solo la muerte podrá interrumpir con el paso del tiempo.

    - Yo… no tenía ni idea de eso. Entonces eres como yo… - murmuro Cloe
    - Y por eso quiero escapar junto a ti, en cuanto tenga la oportunidad, y creo que la he encontrado. Pero ahora, solo puedo hacer una cosa, hasta que ese momento llegue… - Nanaki acercaba sus brazos hasta situarlos a la nuca de Cloe, acercando su cabeza a la suya, sus labios con los suyos, listo y decidido para dar el paso – Cloe, te quiero

    Nanaki beso con dulzura pero sin previo aviso los labios de Cloe. La elfa, por instinto, por amor, siguió el beso conjuntamente. Nanaki la abrazaba con ternura mientras proseguía el beso. Sus labios entraban en contacto con los de Cloe, como si de un suave aleteo de una mariposa se tratase. Sus lenguas, deseosas de amor y sensación, se cruzaban entre sí durante el largo e intenso beso, simbolizando lo que podría ser un amor eterno a partir de ahora, un amor mas allá de esta vida, que marcara para siempre el futuro de esta pareja.

    Cloe se alejo levemente de el – Nanaki… - susurro, callando durante unos segundos. Cloe observaba la anatomía del hombre bestia, y viceversa. Los corazones de ambos enamorados ardían conjuntamente por un mismo deseo.
    Cloe miro la cama por unos instantes, dirigiendo después la mirada hacia Nanaki - … Hazme el amor… Yaced junto a mí, os lo pido
    - Cloe… Sí, quiero hacerlo junto a vos Cloe… Mi princesa – susurro Nanaki, besándola levemente mientras cogía a Cloe de sus muslos, conduciéndola a la cama, donde la deposito levemente para que ambos confesasen su amor físicamente. Los besos y los abrazos no bastaban para saciar su sed de amor, Cloe y Nanaki querían algo mas, una unión física donde el amor puede con todo, hasta con la más profunda de las tristezas. Querían yacer mutuamente, por amor…


    Más tarde, Cloe y Nanaki yacían tumbados en la cama, desnudos, cubiertos con una suave sabana a la altura de su cuello. Ambos habían experimentado hasta la más ínfima de las sensaciones. Sensaciones que los unirían por el resto de sus vidas como una pareja amorosa, porque al fin y al cabo eso era lo que los mantenía unidos, el amor.

    - Cloe – comentaba Nanaki con sus brazos apoyados en su nuca – Que sepáis que sois un ángel en la cama. Sois como una diosa repleta de ternura y amor, jamás había sentido algo igual por una mujer…

    - Lo mismo puedo decir de vos, Nanaki – Cloe se levanto levemente para abrazar y apoyar su cabeza en el pecho desnudo de su amante – Gracias a vos, me siento una mujer amada de nuevo. Te quiero, mi hombre bestia – la elfa besaba con ternura el pecho de Nanaki. Levanto la cabeza para que ambos entraran nuevamente en contacto visual – Cuando podremos escapar de aquí?

    La pregunta provoco que Nanaki se sumiera levemente en sus pensamientos. Él lo tenía claro, pero tenía que calcular bien la jugada – Nuestro siguiente destino a atracar es la ciudad de Midgar. Durante el camino pasaremos por un pueblo llamado “Sacrestic Ville”. Ese será el momento de actuar, de huir dejando atrás mi vida llena de malos sentimientos… Vivir una nueva vida, junto a ti, mi princesa de Lunargenta – pronuncio con dulzura, besando la frente de Cloe – Hasta ese momento toca esperar. Buenas noches, princesa

    - Buenas noches, mi semental príncipe – concluyo Cloe, cerrando los ojos para sumirse en el sueño, al igual que Nanaki.

    Alejado de toda esta escena, detrás de la puerta del camarote de Cloe y Nanaki, se encontraba el capitán. Había llegado recientemente, miro por la ventana y observo buena parte de la escena, la suficiente como para averiguar los propósitos de aquella pareja. La elfa y el hombre bestia estaban tan centrado el uno del otro que sus miradas pasaron inadvertidas de que alguien les pudiera estar espiando. Un descuido, que podría acabar con alguno de los dos…

    - Una lástima, Nanaki. Pensaba que ya eras uno de los nuestros. Que incrédulo fui de pensar tal barbaridad… - pensó el capitán, al mismo tiempo que volvía hacia su camarote. Podia entrar perfectamente en la habitación para ahorcar a los dos en el acto, pero hacer eso sería un acto cobarde y sin sentido. El capitán, a pesar de ser un pirata, era un hombre justo. No pasaría tal ofensa por alto, pero al menos mantendría respeto por ellos dos, al menos, por ahora…

    Spoiler:
    24 de Diciembre:

    El esperado día de Nochebuena al fin ha llegado. El día en el que las familias se reunían una vez más para celebrar la navidad. Lamentablemente, los piratas no aprovechan ese día para festejar junto a la familia. Ellos mismos son la única familia que les queda. Para ellos, este día lo dedican a atracar familias inocentes, a romper el espíritu navideño de muchas personas. Un destino cruel tendrían aquellas familias que, ante la puerta de sus casas, no verían a papa Noel, sino a un grupo de piratas que traían consigo la muerte y la destrucción de la navidad.

    Nanaki me había dicho que hoy partiríamos del barco para no volver nunca jamás. Le prometí que me despertaría bien pronto, puesto que habíamos acordado salir antes del amanecer, antes de que el resto de la tripulación despierte. Solo espero que esto salga bien, estamos cerca de Sacrestic Ville. Ha empezado a nevar, tengo frio… he cerrado la ventana de mi camarote, pero aun así el frio persiste en mi cuerpo. Ojala pudiera pasar un día como este sentada ante la chimenea, junto a mi hombre bestia. Con él jamás volvería a pasar frio, nunca más.

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    Una vez más, Cloe cerro su diario, dando por finalizada la escritura. Llego el momento de pasar a la acción.

    Se levanto de la silla y guardo su diario en un bolsillo de su vestido, temerosa de que sus pensamientos fueran revelados ante el resto de la tripulación. Nanaki sabía más que de sobra que ella la quería, y ella a él. Aun así, el hombre felino había prometido no volver a fisgonear en su diario.

    Nanaki se hallaba en la cubierta del barco. Para él, el frio no era un gran problema, su pelaje le protegía de este en buena medida. El hombre bestia observaba la costa por la que el barco pasaba, quedaba muy poco para llegar a Sacrestic Ville. El ambiente está repleto de nieve, nevaba con suavidad, mucha suavidad…

    Nanaki levanto la cabeza, los copos de nieve caían suavemente en su cara, suaves y dulces como los besos de su amada aquella noche del 20 de Diciembre. Desde ese día, no se dirigieron beso alguno, querían mantener su relación en secreto, a tal limite que apenas interaccionaban entre ellos ante la mirada de los piratas.


    Paso una hora. El barco ya estaba cerca de la costa, estábamos llegando al punto más cercano de Sacrestic Ville, era hora de actuar.

    Nanaki volvió al camarote de Cloe con mucho cuidado para que el guardia del pasillo superior del barco no le viera. Entro en la habitación para poner en marcha su pequeño plan.
    - Es la hora Cloe, debemos irnos
    - Crees que saldrá bien?
    - No lo sé… lo más probable es que nos descubran, pero para ese momento ya estaremos alejados de ellos – Nanaki se acerco a Cloe para depositar un suave beso en sus labios – Confía en mí, amor mío
    - Confió en ti, mi gatito… - respondió de vuelta, al corresponderle el beso

    Ambos salieron de la habitación. Nanaki ordeno a Cloe esconderse en los barriles que había frente a su habitación. Tras esto, Nanaki subió al piso superior, llamando al guardia.
    - Jame, vigila a la prisionera. Necesito tomar el aire
    - Tomar el aire? Con este frio? Es que estas…?
    - Vas a obedecer al capitán o no? Ordeno expresamente vigilar a la prisionera.
    - Se supone que eres tu quien está bajo su cargo
    - Si, pero necesito que alguien me sustituya. Entonces la responsabilidad es tuya, temporalmente… Yo no querría ponerme en tu piel cuando estés bajo la horca por desobediencia
    - Mmm… está bien, pero vuelve pronto

    En cuanto el guardia se volteo, Nanaki lo cogió del cuello. Apretó con fuerza, impidiendo que el aire entrara por su garganta, dejándolo inconsciente en el suelo a los pocos segundos. Nanaki hizo una seña a Cloe para que subiera al piso superior.

    La pareja llego a cubierta. Nanaki se acerco a uno de los botes de transporte que habían amarrados en la cubierta del barco. Mediante una serie de cuerdas en cubierta, Nanaki logro echar el barco en mitad de la mar, en dirección a la costa.

    Cloe estaba atemorizada, a la par que congelada por el frio. Debían ser rápidos a partir de ahora, el ruido que hizo el barco al llegar a mar habría despertado a alguien de la tripulación.

    - Vamos Cloe – Nanaki cogió a Cloe con ambos brazos, apoyándola en uno de sus hombros como un saco. Cloe gimió levemente por la repentina acción.
    - Oye! Se bajar yo sola, sabes?
    - Así iremos más rápido – concluyo Nanaki, bajando al barco con cuidado.

    Bajaron al barco, Nanaki empezó a remar hacia la costa. Cloe tan solo observaba como poco a poco se iban alejando del barco. No podían llevarse nada de este, no tuvieron tiempo de llevarse provisiones, aunque tampoco era un gran problema. Una vez llegaran a Sacrestic Ville, irían a la taberna para comer y beber hasta que ambos no den más de sí. Y después… bueno, siempre habría un lugar al que ir, Lunargenta quizás, u otro lugar. Nanaki deseaba enseñarle su territorio a Cloe, los bosques donde siempre había vivido, antes de que fuera capturado por piratas. Un sitio donde pasar la navidad juntos, como pareja, eso era lo que deseaban ambos.

    Sin embargo, estos pensamientos fueron interrumpidos por Cloe. La elfa había alertado movimiento en la cubierta del barco. Vio como apuntaban con una pistola al barco, asi que Cloe, por instinto, cogió a Nanaki del brazo y se echaron hacía un lado. La bala hirió levemente el hombro izquierdo del hombre bestia – Nanaki! – Exclamo Cloe – Estas bien? Yo te ayudare

    Nanaki volvió a coger el remo que había soltado al echarse a un lado de la barca – Puedo hacerlo, tranquila… te sacare de aquí, ambos saldremos de aquí…

    La voz del capitán se hizo presente en cubierta – Todos a cubierta! Ya! La prisionera y Nanaki escapan! – el era quien había disparado con la pistola. Al parecer, el sabia nuestro plan desde el principio… asqueroso truhan…

    La pareja llego a la costa. Dos barcas se aproximaban a esta, disparando a los dos fugitivos. La pareja entro al bosque, repleto de arboles cuyas hojas estaban manchadas por la nieve. Una leve tormenta de nieve empezó a levantarse en el ambiente, cuya intensidad aumentaba poco a poco.

    Nanaki, con el hombro ensangrentado, se acerco a Cloe, apoyando su espalda en un árbol – Nanaki, que haces? – exclamo Cloe – Tenemos que huir!
    - No… Hay algo más que tengo que hacer, princesa… - murmuro jadeando por la herida y el leve cansancio que sentía en su cuerpo – Cloe, necesito vengarme, tengo que acabar lo que he empezado…
    - No! No puedes dejarme sola ahora! Olvida tu venganza, ahora estás conmigo, no quiero perderte! – exclamo forcejeando sus vestimentas de cuero con sus brazos para que se incorporara y siguieran huyendo
    - No lo harás, tranquila – Nanaki se reincorporo, abrazando a Cloe. Ella tan solo callo, con leves lágrimas en los ojos – Lo siento Cloe, pero tengo que responder a mis instintos. No como tu amante, sino como hombre – la soltó con suavidad – Sigue el camino hacia el noroeste y llegaras a la plaza de Sacrestic Ville, espérame ahí
    - Y si no llegas…?

    Nanaki callo por unos segundos, meditando la respuesta – Recuerdas el lago del que te hable? – Cloe asintió positivamente con la cabeza – Dentro de dos meses, en el día en el que los enamorados manifiestan su amor mediante regalos, caricias, besos… Ese día, quiero verte en ese lago al anochecer. Por favor, hazlo por mí. Confía en mí – la abrazo de regreso
    - …Me lo prometes…?
    Nanaki fijo sus ojos en los de Cloe, con pesar y tristeza. Tomo aire y coraje, y respondió – Te lo prometo – uniendo posteriormente sus labios con los de Cloe, en otro intenso y alargado beso como el de la primera noche. Una promesa junto a una prueba física, Nanaki no necesitaba demostrarle nada más.

    Cloe lloraba, lloraba por tristeza de perder a su amado, lloraba por amor. Pero aun así, confió en sus palabras. La elfa empezó a correr en dirección al pueblo, miro a Nanaki por unos segundos. Sus labios formaron un “te quiero” desde la distancia, mientras echaba a correr hacia el pueblo. Nanaki la miraba, con una mirada apenada pero firme. El volvería a verla, aunque su vida dependiese de ello.

    Ha llegado la hora chicas… - pronuncio el hombre bestia, desenvainando ambas de sus espadas – No me falléis ahora – miro al frente, los piratas comenzaban a venir, uno de ellos era el propio capitán del barco – Es hora de acabar lo que empecé… Mama… Papa… Nesea… Cloe, mi amor…

    Los piratas llegaron a donde estaba Nanaki. La pelea había comenzado, la danza de espadas, acero y sangre en el hielo se hacía presente en el entorno. Nanaki luchaba a sangre fría, pero no por sed de sangre, sino por venganza, y por amor, amor que sentía hacia su querida elfa, Cloe.

    Cloe recorrió el bosque hasta llegar a la plaza del pueblo. Se abrazo a sí misma para soportar un poco mejor el frio. Espero, espero, espero…

    Espero… Pero Nanaki nunca llego… Uno de los guardias, alarmado por su comportamiento, se acerco a Cloe y pregunto si le pasaba algo. Cloe respondió que su amado había sido atacado, le dijo que huyera, que mas tarde regresaría… pero su hombre bestia no acudía ante las lágrimas de su princesa. El guardia pidió refuerzos que pronto acudirían con ellos, ambos abandonaron la plaza para adentrarse en el bosque.

    La tormenta de nieve se hizo más y mas intensa, hasta el punto en el que Cloe y los guardias del pueblo apenas podían ver algo en el bosque, sería muy difícil encontrar a Nanaki, si es que quedaba algo de él.

    Por otro lado, Nanaki se hallaba perdido en la nieve. Los piratas habían sucumbido ante su furia animal, todos incluso el capitán yacían inertes en el suelo. Nanaki estaba perdido en mitad del bosque, con los brazos repletos de heridas, al igual que sus piernas. Andaba medio cojo y con ambas manos puestas en su abdomen, del cual una herida provocaba en el hombre bestia una pérdida de sangre abundante.

    La hemorragia le impedía ver con claridad. Su vista, nublada por la hemorragia y por la intensa tormenta de nieve y viento, le era un difícil obstáculo a superar para llegar hasta su amada. Había un punto en el que Nanaki seguía el camino a ciegas, donde la tormenta le llevaba. Soltó sus espadas, su acero resultaba muy pesado para sus brazos, le hacían desequilibrarse y perder el poco aguante que le quedaba.

    Camino y camino, hasta llegar a un rio congelado. Se sentó en un árbol cercano, tenia frio, mucho frio, su sensibilidad se perdía poco a poco junto a la sangre que se vertía desde su abdomen hasta el hielo y la nieve. Allí sucumbió a los pocos minutos, cayendo inconsciente, esperando a la muerte, la cual se acercaba poco a poco a el.

    - Cloe, lo siento… - susurro ínfimamente, antes de caer inconsciente en la nieve.

    Volviendo con la joven elfa… Cloe y los guardias solo encontraron una decena de cadáveres, eran los piratas y su capitán. Un rastro de sangre marcaba el camino hacia un rio, Cloe y los guardias lo siguieron.
    Cloe estaba pasando por un mal trago, esperaba verlo vivo, malherido, arrepentido de haberse quedado, pero no… cuando llegaron al rio, en el árbol donde Nanaki se hallaba anteriormente, ahora solo había una gran mancha de sangre, como si hubiese desaparecido…

    Los guardias no daban crédito a lo que veían. Miraron a Cloe. Ella pensaba que todo esto solo sería un sueño, que despertaría en cualquier momento de su cama, en Lunargenta, pero no fue así. Sus ojos emanaban gran cantidad de lágrimas, no creía lo que estaba viendo, tanto que empezó a correr sin sentido hacia adelante, huyendo de ella misma.

    Los guardias la alertaron, le pedían que volviese, pero Cloe no hizo caso. Seguía corriendo, mientras gritaba el nombre de su amado por todos lados, con profunda tristeza en su corazón. Solo aguanto unos segundos corriendo, al poco rato cayó sobre la nieve, inconsciente por el frio acumulado en su cuerpo – Nanaki… - alcanzo a susurrar una última vez antes de caer dormida sobre la fría superficie gélida.


    Cuando despertó, la joven se hallaba acostada en una cama, en la comisaria del pueblo. El guardia que la vigilaba empezó a preguntar si se encontraba bien, para posteriormente interrogarla. La elfa lo ignoro de primeras, empezó a preguntar donde se encontraba su amado, pregunta la cual no tenia respuesta.
    Cloe empezó a llorar y a gritar de dolor, dolor por haber perdido a su amado, el cual la había traicionado, rompiendo su promesa. El hombre trato de tranquilizarla, pero fue en vano. Abandono la sala, dejando a Cloe sola, con su amargura y su dolor reflejados en su rostro y en sus palabras.

    “Porque me hiciste esto, Nanaki? Qué necesidad había de hacerlo? Nosotros éramos felices, íbamos a estar juntos, vivir como una pareja normal… formar una familia… pero tu jodida cabeza y tus ansias de venganza sanguinaria se antepusieron a tu corazón…”
    “Ni siquiera comprendes el dolor que siento por ti. Mi amor hacia ti. Ahora me has convertido en una muñeca, vacía, sin sentimientos… y todo por tu culpa...”
    “Que te jodan, Nanaki”

    Epilogo:
    Dos meses pasaron después de la desaparición de Nanaki, de su posible muerte, de la desesperación de Cloe...

    Día 14 de Febrero, el día de san Valentín:

    Desafortunadamente, Cloe pasaría ese día sola… Había vuelto a Lunargenta después del conflicto de Sacrestic Ville. Apenada por lo sucedido, volvió a su pueblo para comprar provisiones varias para seguir con su viaje en solitario, un viaje en busca de su amado, o de ella misma.
    Sus antiguos amigos y compañeros de barrio ya no existían para ella. Muchos de ellos habían muerto durante el asalto pirata, otros habían huido… Ya no quedaba nada de su viejo barrio, era como vivir en otra calle totalmente diferente.
    Su hogar… mejor no hablar de él. Ya no queda nada de aquello, absolutamente nada. Cloe tendría que pasar aquel día en la posada, o eso, o confiar en las palabras de Nanaki. Palabras que había oído de él en un pasado.

    “Dentro de dos meses, en el día en el que los enamorados manifiestan su amor mediante regalos, caricias, besos… Ese día, quiero verte en ese lago al anochecer”

    Ella lo odiaba, lo odiaba por haberla dejado a su suerte después de haberle confesado hasta el más oculto de sus deseos hacia él, pero decidió darle una oportunidad. Paso por varias tiendas, se aprovisiono y salió de la ciudad para tomar rumbo a los reinos del oeste. Lunargenta se hallaba en los reinos del sur, con un poco de suerte llegaría al anochecer justamente.

    Horas y horas de camino fue lo que tardo Cloe en llegar a su destino. Un lago iluminado por la luz de la luna. Este era el lago del que Nanaki le hablo. “Un lago normal y corriente por el día, pero un sitio especial y romántico al anochecer”, esas fueron sus palabras.
    Se acerco a la orilla del lago, dejando sus pertenencias a un lado. Se agacho frente a las aguas para beber de ellas y lavarse la cara de paso. Miro a su alrededor. Silencio. No había nadie. Solo la acompañaba el leve ruido del agua chocar contra la orilla.

    - Porque… Otra vez me engañaste… - murmuro decepcionada. Cogió sus pertenencias y se acerco a un árbol cercano a la orilla, descansando en el tronco de este con la espalda apoyada en el. No sabía si volver a Lunargenta a estas horas o pasar aquí la noche. Nuevamente estaba confusa, por su culpa.

    - Cloe? Eres tú? – oyó la elfa murmurar a sus espaldas. Cloe se giro, era una voz que ella conocía de sobras, y si, había dado en el clavo. Era el, Nanaki, había vuelto del bosque al parecer, o de donde sea que haya venido.

    Al principio la mirada de la elfa fue de sorpresa, pero después su mirada había cambiado a una de dolor, incluso de enojo. Se acerco al hombre bestia, propinándole un fuerte guantazo en la mejilla, abrazándolo posteriormente con fuerza.

    - Idiota! – exclamo. Sus lágrimas empezaron a correr de sus ojos con abundancia. Lo odiaba, pero lo echaba de menos – Donde c*** has estado…? Sabes lo mucho que me he preocupado por ti, estúpido?
    - Perdóname… de veras, lo siento – Nanaki la correspondía al abrazo con suavidad, se encontraba algo confuso por la bofetada – Quería que supieras que tenía que vengarme…
    - Antepusiste tu estúpida venganza a mis sentimientos! … mis familiares también murieron por piratas, pero no por ello me enzarzo en una pelea contra ellos a muerte, sabes? Creo que tu y yo no estamos hechos el uno para el otro… - se separo levemente de él con pesar. Su siguiente pregunta le hizo reaccionar de manera sorpresiva.
    - Perdóname cielo… Me gustaría que me dijeras al menos como está el bebe…
    - Como… como sabes que estoy…?
    - He notado que tu vientre esta algo mas rellenito de lo habitual, me resulta difícil de creer que sea por una mala dieta – rio ligeramente – Tu siempre has sido una mujer dulce, una mujer que sabe cuidarse bien – se acerco para volver a abrazarla con suavidad – Por ello no quiero que desaparezcas de mi vida. He sido un idiota por no cumplir mi promesa inicial, pero ya te lo dije. Si no regresaba, el día de San Valentín me verías aquí, y he cumplido con ello
    - Bueno, yo… - de los ojos de la elfa corrían mas lagrimas, no por tristeza, sino por felicidad – Solo quería que… No… desaparecieses de mi vida… - abrazo con fuerza a Nanaki, escondiendo su rostro en el pecho de su amado, no quería que la viese llorar de esa manera.
    - La verdad… le he de agradecer la ayuda a los tuyos, a los elfos

    Cloe, alarmada por ello, dejo de llorar, levantando la cabeza para mirarle con algunas lagrimas aun en su rostro – Que? Elfos? Has visto a mas como yo?

    Nanaki asintió positivamente con la cabeza – Gracias a ellos estoy aquí. Con vida, sano y salvo, contigo… Ellos me encontraron inconsciente en la nieve, usaron sus poderes curativos para sanarme, y aun así no fue suficiente – Nanaki se despojo ligeramente de sus vestiduras, lo suficiente como para que la elfa pudiese ver sus cicatrices en su abdomen.
    - 5 días en cama – prosiguió hablando, volviendo a vestirse como antes – De veras cielo, perdóname por mi estupidez. Ahora no hay piratas, soy un alma libre, un alma errante como tú, y como tal, deseo tener una compañera de viaje que me agrade, otra alma errante como yo. Quiero que tú seas esa alma que me acompañe, princesa mía…
    - Yo… - ni siquiera pudo hablar. El desvergonzado hombre bestia volvió a besar a su amada sin previo aviso, con pasión, y amor. Cloe se separo levemente de el por unos segundos, le miro a la cara y sonrió - … A quien intento engañar… al final cumpliste mi promesa. Perdóname por haber dudado de ti. Cuando vine aquí pensaba no encontrarme nada…
    - Te dije que volvería a verte. Yo también pensé por un momento que no vendrías, pero me equivoque también. Ante mi, tengo a la más hermosa de las elfas, a la princesa con la que siempre he soñado. Y tú? Que soy para ti, Cloe?
    Callo por unos instantes. Tenía más que decidido su respuesta, pero el simple hecho de observarle en silencio le hacía sentir cómoda, como si hubiera encontrado a su desdichado corazón, perdido en el mar por muchos años. Ahora lo tenía ante ella, proponiéndole matrimonio. Su respuesta no se hizo esperar más, acerco sus labios con los del hombre bestia, suspiro, y susurro – Eres mi bello príncipe, mi niño, mi prometido…

    Los dos amantes declaraban su amor abierto el uno al otro bajo la luz de la luna. Se querían, y mucho, tanto que no volverían a tratarse mal el uno al otro, nunca más. Ahora Cloe y Nanaki vivirían una nueva vida, una vida juntos, los dos, por siempre.

    “Cloe… mi princesa…”
    “Tú eres la luz de mi corazón, una luz que ha conseguido sacarme del mar para llevarme a tierra firme. Para guiarme por el buen camino”
    “Una luz que ha logrado sanar la peor de mis heridas. Mi miedo a perderte”
    “Quiero que seas mi elfa, mi princesa. Por hoy, y por siempre”

    Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como lo era su alma.:
    Ellos se quieren, ellos se añoran, ellos se desean… Ellos dos se aman.

    ¿Qué ocurre cu8ando consigues tu otra parte? Tu “Alma gemela” Lo normal es que te unas a ella, que formen uno solo con su amor, un amor que estaba destinado desde el inicio. Pero, por desgracia, ese no era el case de ellos dos, ellos lo negaban. Negaban su amor ¿Por qué? Por el simple hecho de que el orgullo, hasta inclusive el engaño, puede mas.

    Por una parte la tenemos a ella. Ella lo odiaba, o bueno, eso intentaba. A cada momento lo insultaba, lo maldecía e ignoraba. Pero, también se dedicaba a mirarle de reojo, a sonrojarse a cada momento que notaba que las palabras de el iban para ella, y aunque tratase de negarlo, todo lo que ella hacia era para atraer la atención de el. Intentaba, no, deseaba odiarlo ¡Quería odiarlo! Aunque ella sabia que era algo que no conseguiría, para su desgracia se dio cuenta de que su amor platónico de infancia no era mas que una simple ilusión, y que su corazón solo añoraba por el, su príncipe.

    Por otro lado esta el. El pensaba que ella era una molestia, un simple estorbo en su vida y en la de su mejor amigo, el chico al que ella le profesaba amor. Ella era la personificación de la molestia, aunque el no podía evitar regalarle una que otra mirada de reojo, a veces unos sonrojos, y por sobre todas las cosas su completa admiración… Regalarle con el tiempo, su amor. A cada momento la insultaba para intentar que aquel sentimiento desapareciera, pero, era algo que simplemente no podía, ver su rostro teñido en carmesí por el enojo (O eso creía el) a cada uno de sus “Mujer estupida” era algo completamente encantador… El sabía que el corazón de ella no le pertenecía, que era de su mejor amigo, aunque la estaba notando extraña. El lo único que quería es que ella fuera feliz, a pesar de que no fuera con el. El la amaba, a ella, su princesa.

    Era triste. Era doloroso. Era angustiante. Era masoquista. Su amor era putrefacto, un virus sin cura. Como lo era su alma.

    Ambos tomaron caminos distintos, ambos se alejaron de aquel amor que nunca floreció, ambos simplemente intentaron ignorar lo ignorable… Ambos eran dos completos conocidos muy desconocidos.

    Ambos olvidaron que el mundo era redondo. Olvidaron que estaban destinados al otro.

    Nieve, nieve y mas nieve de la navidad que les unía. Navidad en que ambos después de tantos años se verían nuevamente, y ahora, no se separarían.

    ¿Por qué su unión? Fácil, el anuncio de compromiso de el mejor amigo de el, y amiga de infancia de ella. Los años no pasaron en vano, hicieron varios cambios en todos, pero, en especial en ellos.

    No pudieron evitar una que otra mirada de reojo en la cena navideña, sus completas miradas llena de desinterés a los anfitriones de la reunión, tan solo tenían miradas para ellos.

    A pesar de los años, se amaban con locura.

    Ella se retiro del lugar con educación, el la siguió. Era momento de aclarar sentimientos, de hacerle llegar a ella cuanto la amaba.

    - ¡Kelsey! – Llamo el con mediana voz, ella solo se giro mirándole con algo de desinterés, para luego seguir su andar.

    Ella lo estaba ignorando, se había retirado precisamente para no tener que lidiar mas con el. Cuando lo vio allí, igual de guapo que antes, igual de perfecto que siempre, sintió que su careta se destruiría, lo había extrañado, ella lo había llorado tanto que sentía que lo haría de nuevo frente a sus amigos, frente el, cosa que no podía permitirse. Tras la partida de el ella no tuvo más opción que partir también, la peor decisión del mundo, decisión que hizo que sintiera como se quebraba en miles de pedazos, su corazón.

    ¿Cuántas veces podría quebrarse su remendado corazón?

    - Kelsey… - El la llamo nuevamente ante la evasiva de ella ¿Por qué? ¿Qué había hecho (aparte de sus comunes insultos hacia ella) para que le ignorara?.
    - Vete de nuevo, James. – Le respondió ella con un doble sentido. Ella deseaba que el se fuera nuevamente, su presencia solo le hacia daño. Le recordaba cuanto le amaba, un amor al que ella creía no correspondido.

    El ante su respuesta comprendió al momento, quizás porque en un principio el compartió el mismo pensamiento. Se acerco a ella uniendo su suave espalda a una de las paredes cercanas, ellos debían hablar y el sabia que así ella no huiría… Tal y como el había hecho.

    - ¡Suéltame, James! ¡Te odio! – Escupió ella aquellas palabras. Palabras que ninguno de los dos se creía.
    - ¿También odias esto? – Y sin permiso alguno la beso. La sintió temblar bajo su cuerpo por el beso, beso que le robaba el aliento a ambos, aunque luego… Ella le correspondió.

    ¿Qué pasaba? Ellos dos se amaban y con esa acción se lo demostraron. No hicieron faltas palabras, sus miradas delataban cuanto se querían.

    - ¿Empezamos de nuevo, mujer estupida? – Menciono el su común insulto. Ella sonrió con algo de cariño, esta vez ya no se le hacia tan ofensivo.
    - ¿Juntos? – Su melodiosa voz se escucho en un susurro.
    - Juntos. – Una promesa, eso era lo que ambos estaban haciendo. Promesa que sellaron con un beso.

    Ellos se pertenecían.

    - Te amo, mujer estupida. –
    - Te amo, cabeza de pulpo. –
    - Mi princesa. –
    - Mi príncipe… -

    Invitado
    Invitado

    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Invitado el Dom Dic 29, 2013 1:35 am

    Simplemente perfecto:
    Personajes:

    Haru:es una chica de aproximadamente 17 años, pelo blanco nieve,ojos del mismo color,sus prendas son una camiseta negra con marcas de garras rojas y una falda ,es inocente,tímida,hermosa,generosa y amorosa


    Nova: chico de 16 años,pelo oscuro y ojos color carmesí,sus prendas son una camiseta blanca y unos jeans,es frío,pero generoso también,no es muy bueno con las personas que recién conose


    Aquí empieza la historia

    Nova invito a Haru a la playa,ella sonrojado acentuó y lo abrazo,ella amaba a nova y le encantaba la idea de estar a solas con el en la playa caminando en la arena,ellos fueron a la playa todo el dia.Nova se acerco lentamente a Haru y la beso lentamente,ella sonrojado correspondió el beso y los 2 se besaron durante 5 minutos seguidos hasta que se separaron un segundo,ella fue al baño más cercano en la playa.

    Mientras tanto shi,una chica de pelo morado oscuro y ojos violetas se acerco a nova,ella estaba enamorada de nova desde hace tiempo,esta lo saludo y se le acercó,le beso la mejilla y luego de una pequeña charla,shi se acerco a nova diciéndole que tenia algo en los dientes,y en ese momento shi le dio un beso


    Haru volvió y vio el beso,las lágrimas se le salieron y corrió,nova se dio cuenta de eso y corrió tras ella,pero Haru desaparesio,no contestaba las llamadas y no respondía mensajes,unos días después Haru se encontraba en la punta del muelle viendo la luna que había tomado el cielo ase ya unas horas,Haru pudo oír una vos a unos metros detrás de ella,era nova,ella sabia que nova iva a venir a verla

    Nova se disculpo y le explico todo,Haru no creyó eso y de su bolsillo saco todas las notas de amor que nova le había dado,nova corrió hacia Haru pero esta lanzó las notas en el aire haciendo que caigan en el agua,nova cayó de rodillas y Haru paso alado de el

    Luego de unos días Haru se encontraba en el puente,una ola derribo parte del muelle haciendo que ella caiga hacia el agua,nova saltando detrás de ella la agarro en el aire y el con su cuerpo amortiguadores el golpe con su cuerpo,luego de que ambos salgan del agua nova la abrazo y se disculpo

    Haru se sonrojo y se dio cuenta que todo lo que nova le explico era real y que sólo la amaba a ella,explotó en lágrimas nova la contuvo,el la beso y de fondo se escuchaban las explosiones de fuegos artificiales,también se veían los reflejos en el agua,eran las 12 am,navidad

    Forma de votación


    Escrito ?? 5 puntos. Razón:
    Escrito ?? 4 puntos. Razón:
    Escrito ?? 3 puntos. Razón:

    Invitado
    Invitado

    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

    Mensaje por Invitado el Miér Ene 15, 2014 3:32 am

    Bien, me sabe mal hacer esto pero aun así es algo que debo hacer. Chicos, quiero que sepan que estoy molesta y decepcionado con todos ustedes se supone que este concurso inicio con ánimos. Todos le queríamos colocar ganas, pero ¿Que paso? No lo se, tan solo unos poco me entregaron. Aunque ya lo dije en el post de mas arriba debo recalcarlo. Para que les duela ¡Para que sientan el cargo de consciencia!

    Quiero agradecer a mis lindos jueces, el cual uno sigue siendo un irresponsable. (Quiero que leas esto paisanito<3, que te duela:3) Así que mis agradecimientos van a. Pryty, y Hikari.

    También le agradezco a Riven Izumi por el apoyo. Ahora si.

    Resultados

    Ganador: Riven Izumi.

    Tú escrito de la bella y la bestia ha sido muy emotivo la verdad ¡Felicidades! ^-^ Te llevas 2000 kans.

    Ahora, le hago entrega de 200 kans a Kirito y ~Eli<3 (Osea mi xD) Por entregar :3.

    Nos veremos nuevamente.

    Bai-bai<3


    Pd: Lamento los post repetidos u.u

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    Re: ¡Bajo el muérdago. beso de murciélago! (Concurso: Navideño-Amoroso)

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      Fecha y hora actual: Jue Sep 21, 2017 5:56 pm